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–Carga: En términos corrientes podemos sugerir el uso del discernimiento, es decir la correcta distribución de la cosa transportada. En orden técnico recomendamos conocer el peso que puede soportar cada uno de los ejes de su vehículo. En éste último caso recurra a la báscula, separando (al hacerlo) los delanteros de los posteriores. –Equilibrar/Alinear: Compensar (siempre mediante el uso de máquinas diseñadas a ése sólo efecto y atendidas por operarios calificados) el peso de los neumáticos y sus pertinentes llantas, es una diligencia ineludible cada nueve mil Km. recorridos. De otro modo, ya el desgaste de la banda, ya el propio andar del vehículo, no será nunca óptimo. –Aire: La rutinaria inspección tiene su origen en diversos aspectos, mas, el realizarla semanalmente es lo aconsejable. Sólo por citar uno (quizá el principal), mencionamos la permanente fuerza física ejercida por el talón sobre la llanta, porque (como sabemos) muchos de los cercos metálicos adolecen de imperfecciones que facilitan la fuga del fluído. Por regla general la "huída" ocurre en momentos de mayor fuerza o intensidad, practicada por la carga o el desplazamiento de la unidad. De manera deliberada, omitimos hablar sobre tachuelas, clavos y otros agentes menores, como factores de riesgo.
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