PREVIO AL VIAJE -DURANTE- Y DESPUÉS DE ÉL

Anticiparse a los inconvenientes, al igual que conjeturar por algunas señales o indicios lo que ha de suceder, conlleva poseer el más alto grado del conocimiento sobre la materia en tratamiento y ,de suyo, inteligencia y razón natural. El camionero profesional, a fuerza de trasladarse ininterrumpidamente de un lugar a otro –generalmente distante– ha adquirido en esto gran sapiencia. A pesar de ello, existe un conjunto de reglas que definen secuencias, que se acerca más o menos a lo exacto, respecto de aquellos elementos que – en la programación de un viaje – deben ser puestos al alcance de todos y así, seguidamente, lo haremos en cuatro ítems:

1.1 Con sumo cuidado y mayor atención, se impone la comprobación del estado en que se encuentran los neumáticos ése día (aún cuando ayer lucían como nuevos). Constate si existe posibilidad de roce entre ruedas duales (siempre quedan marcas delatoras en la cubierta exterior).


1.2 Debe cerciorarse sobre el correcto funcionamiento de todas las señales luminosas del vehículo, especialmente las que corresponden a su parte posterior.


1.3 Todos los dispositivos que detectan una determinada acción externa, tales como temperatura, presión, etc., se deben revisar, corroborando que la transmitan adecuadamente a los medidores de cabina. En su defecto recurrir al taller especializado, de tal suerte que ajusten, con la mayor exactitud posible, las indicaciones de cada instrumento de medida respecto a los valores de la magnitud que ha de medir.


1.4 Extintores; ¡en plural!, para expresar las cualidades y defectos de todos: Cuando hablamos de los “matafuego” nos referimos, concretamente, a un conjunto organizado de piezas. En éste caso la principal se denomina “Cuerpo” y su función consiste en dar albergue al “Agente-extintor”, que ha de mantener la presión atmosférica normal dentro del precitado recinto, independientemente de la exterior. Al momento de su utilización interviene un segundo elemento, denominado “Gas impulsor” que, en concurrencia con el anterior, causará el efecto deseado; es decir la extinción de la materia encendida. El impulsor es un gas (nitrógeno) que de ordinario se utiliza en equipos comunes. Empero, tambien puede serlo aire comprimido. Por regla general, cualesquier “matafuego” que se halle siempre listo para operar, necesariamente lo será bajo presión (o “Presión incorporada”) que mide un instrumento llamado “Manómetro”. Existen otros de “Presión adosada exterior”, lo cual implica el acompañamiento de un botellón (obviamente cargado con gas) por consiguiente, munido de un mecanismo que regula el flujo de la comunicación entre las dos partes, o sea “válvula”, por añadidura “Válvula de seguridad”. En resúmen, tal y como se puede apreciar de la suma y compendio, latamente explicada aquí respecto de un simple “Extintor”, ... ¡nada hace suponer que se trate de un aparato sencillo!. Lejos de ello, trátase de un instrumento que merece cuidadas revisiones y buen trato. Por tanto, debe el usuario procurar que corra su mantenimiento por cuenta de profesionales especializados.



GUIAR UN PESADO
- real concierto de habilidad -


¡Eso creemos!; pues se requiere una verdadera convención entre máquina y hombre, para lograr que una mole de gran “calibre” siga en su movimiento determinado camino, sin tropiezos. Por tanto, capacidad y disposición por parte del humano y óptimo estado del automotor, deben complementarse enteramente. Sobre lo último, aunque brevemente, ya nos hemos ocupado. Examinemos ahora algunas variables, que pueden tener en su conjunto enorme valor, en determinadas circunstancias inherentes a la conducción:

1.5 RETROCEDER. Requiere en cualquier automóvil de calle, para hacerlo adecuadamente, práctica y habilidad. Sin esfuerzo, cualquiera puede imaginar el grado de complejidad que conlleva esta tarea cuando se trata de un vehículo excesivamente grande, como lo es un camión, sobre todo si –en reversa– empuja un remolque. Este presupuesto, particularmente se da al salir el “monstruo” de su garaje, talleres de reparación o gasolineras. Ergo, del transeúnte pedimos atención y prudencia; del automovilista deferencia y del camionero buen juicio. Es decir, la misma sensatez en la acción que despliega en los caminos y aquí hemos dado a conocer.

1.6 EN DERREDOR... ¿Qué sucede?: Amén de la ruta, el territorio o conjunto de parajes de que está rodeado un lugar o una población, debe importarle al conductor; la proposición, por evidente, debería ser admitida sin necesidad de ninguna insinuación, pero no ocurre de este modo. Se han llevado adelante serias investigaciones, con la finalidad de ampliar el conocimiento científico y proponer soluciones. Los resultados son preocupantes; el simple hecho de no observar lo suficiente y factible para el ojo humano, es razón y motivo principal de accidentes en autovías y autopistas. “Pasear” la vista, desde la cubierta del motor hacia delante, registrando el accionar de los demás, examinándolo todo minuciosamente, procurando encontrar algo –lo que fuere– que puede estar oculto, o no, será siempre de suma trascendencia para aventar sucesos dañosos. El espacio para maniobrar puede considerarse bastante para lo que se necesita o insuficiente, pero reflexionar al respecto sirve y mucho, permitiendo ordenar la secuencia de los sucesos. Lo opuesto suele sumergirse en lágrimas.

1.7 DETRÁS: El número de veces que se repita el proceso de verificación, mediante el uso de los retrovisores, jamás será suficiente. Pero puede minimizar accidentes, quizá hasta quitarles importancia. Mas, para ello, es indispensable que su colocación y alineamiento, se haga apropiadamente. Por lo común, los cristales más utilizados en la fabricación de espejos son azogados por la parte posterior. El azogue (mercurio en definitiva) es un metal que, combinado con azufre –mutando así por cinabrio– es buen conductor de electricidad pero ineficaz, en éste sentido, respecto del calor; también contiene diferentes sales y de suyo, debe enfrentar la intemprerie. En síntesis, no resulta ser apropiado a las condiciones que, en cualesquier vehículo, van colocados los espejos (excepto el de cabina) y su deterioro se manifesta pronto. Sugerimos los de acero u otro material bruñido, para que se reflejen en él los objetos de nuestro interés.

TODO CAMBIA EN VERANO

Como sabemos, la época más calurosa del año en el hemisferio austral se corresponde con los meses de diciembre, enero y febrero. Por otra parte, ésta resulta ser siempre la de mayor actividad para el transportista argentino. Consecuentemente allegaremos aquí algunos Informes, dispuestos de manera adecuada, para vuestro control:

1.8 MOTOR. Es importante –en viaje– controlar permanentemente la medida que, en grados kelvin y según la escala que parte del cero absoluto, nos indica el manómetro/medidor. Lo propio se debe hacer con el agua refrigerante, con acatamiento a lo indicado por el fabricante. En sendos casos, cualquier anomalía debe interpretarse como un problema y ,por tanto, lo acertado es detener la máquina; pero... Cuidado: En terreno llano moverse hacia la derecha es siempre lo aconsejable y mediante los retrovisores averiguar que carril utilizar. Mas, en sitios con gran elevación natural del terreno, la gravedad juega un rol importante, pues ésa fuerza que sobre todos los cuerpos ejerce la Tierra hacia su centro, dificulta tanto subir como bajar. Se puede aconsejar –en este caso y hasta donde sea posible– la utilización de la caja de velocidades, en reemplazo de los frenos. De no recordar o desconocer el área, antes de transitar una ruta de montaña lo mejor es ilustrarse con el parecer de algún colega o parroqiano, pues importa mucho conocer la distancia entre los puntos del recorrido, así como su longitud e inclinación de las pendientes.

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